En febrero de 2025, aprovechando una cita deportiva, acudimos a la ciudad de Limoges, antigua capital de la región de Lemosin, actual Nueva Aquitania. Esta ciudad, con sus más de 140.000 habitantes, es famosa por su producción de porcelana.
Tras hacer el chek-in en el hotel Contact Hotel des Deux Moulins, en la Avda. Garibaldi 48, próximo a la estación de ferrocarril, Gare de les Bénédictins, nos acercamos a ella para observar el espectacular edificio, construido entre 1924 y 1929. Tiene un campanario de 66 m de altura.
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Gare de les Bénédictins
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Desde allí nos fuimos a la zona centro, aparcando en las proximidades del ayuntamiento (S. XIX), pudiendo apreciar la grandiosidad del edificio y de la fuente situada ante él.
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Ayuntamiento |
Una vez adentrados en la parte más antigua de la ciudad, llegamos a la famosa Rue de la Bucherie, con calles típicas de entramados de madera que en su momento ocuparon distintos gremios.
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La Boucherie |
Así llegamos hasta la preciosa plaza de la Motte, frente al mercado (Les Halles, S. XIX), que fue diseñado por el taller de Gustave Eiffel (sí, el de la torre de París), donde se encuentra el cada vez más habitual rótulo de la ciudad.
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Place de la Motte |
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Les Halles (mercado) |
Situada junto a esta plaza se encuentra la basílica de St, Michel des Lions. Por fuera no invita a una visita turística, pero su interior me encandiló. La zona tras el altar y la zona trasera están divididas en tres partes, todas ellas decoradas con ricas vidrieras, mientras que en los laterales se sitúan lujosos altares, también con vidrieras, por supuesto. No te lo pierdas.
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Basílica de St. Michel des Lions |
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uno de los leones que da nombre a la basílica |
Desde allí nos fuimos a la Place d'Aine, donde vimos la Corte de Apelaciones, monumental edificio, al igual que los que le rodeaban.
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Cour d'Apell
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Decidimos visitar la otra gran iglesia de Limoges, la catedral de St. Etienne. Ya estaba anocheciendo y pudimos ver la iluminación nocturna del ayuntamiento.
Para cuando llegamos, ya era noche cerrada y no pudimos apreciar toda su grandiosidad, y además estaba cerrada, así que nos tuvimos que conformar con unas "fotos". Sin embargo, nos quedamos en la zona porque había mucho ambiente y la zona era muy agradable (Rue Haute Cité).